domingo, 9 de septiembre de 2012

LA GRAUFESENQUE UNA HISTORIA DE LA SIGILLATA


LA GRAUFESENQUE UNA HISTORIA DE LA SIGILLATA

Después de la conquista romana de César la aglomeración  gala de Condamagus  debió romanizarse muy rápido. Dedicada al comercio, abierta a las novedades técnicas ,la villa comienza desde el  año 10 A.C. ,a producir floreros imitando aquellos que se importaban de Italia. En el periodo  de algunas decenas de años, la calidad de las copias sobrepaso la de los modelos y los alfareros de Millau  a su vez  exportaron. Ellos se especializaron  en la producción de una vajilla de mesa en terracota roja, barnizada, que hoy recibe el nombre de terra sigillata. Entre el año 10 A.C. y el l50 D.C.se cuentan mas de quinientos talleres, mayoritariamente ubicados en la zona de la Graufesenque a dos Km al sur de la villa actual, en la ribera izquierda de la confluencia de los ríos Tarn y Dourbie. Su producción estandarizada, casi industrial, abasteció  por entonces todo el Occidente del Imperio en vajilla de calidad. Después, súbitamente todo se derrumbará hacia la mitad del  siglo II, en beneficio de otros talleres situados en el centro y el oeste de Las Galias o en Africa del Norte. La calidad declinó, los mercados se cerraron. Solo algunos alfareros continuaron hasta el fin del siglo III, a cocer artesanalmente para una clientela local. Condatomagus no era más que una simple parada, un mercado local alrededor del cual gravitaban  las posibles explotaciones agrícolas galo-romanas de las cuales  la toponimia ha guardado el recuerdo: Canhac, etc. El nombre mismo de la villa antigua  acabo por perderse en el Bajo Imperio. El fue remplazado  hacia el siglo VII por aquel D´Amiliavum que devino Amilhau y al fin Millau. Los yacimientos arqueológicos encontrados son enormes y demandaran muchos años para  ser estudiados :millones de piezas en niveles perfectamente estractificados ,muchas decenas de miles de floreros estampados ,tres mil motivos decorativos diferentes ,centenas de moldes enteros, una decena de depósitos  de  desechos  de los cuales dos contienen cada uno entre siete y diez mil piezas.......

La urbanización del lugar comenzó a dibujarse, con las calles, una plaza ,un canal, las casas habitación, tres pozos, tres hornos, dos santuarios, etc.

En un siglo solamente del 2 al 3% de la superficie del lugar ha sido excavada pero la historia antigua de la Graufesenque aparece  de manera precisa con tres períodos sucesivos:

Siglos II y I A.C.  Habitantes Galos y Galo- romanos precoces, comercio intenso con el mundo mediterráneo.

Siglo I D.C. y primer  mitad  del siglo II D.C. talleres de alfareros Galo-romanos, producción masiva de floreros  para la exportación.

Del año 150 al 300 Habitantes Galo-romanos cada vez más pobres.

Para estos tres periodos, poseemos numerosa información concerniente a la vida cotidiana de los habitantes de Conatomagus. Detrás de las piezas se encuentran los alfareros y detrás están los comerciantes, los carreteros, los marinos, los clientes, sus esclavos y sus  dioses. Toda una historia de la sociedad y de la economía romanas .

 

 

LA VIDA COTIDIANA DE LOS ALFAREROS

Las construcciones de el primer periodo son poco visibles .Sus muros  eran en piedra  y sus techos en paja .Alrededor del año 10 A.C. se generaliza muy rápido la moda de construcción romana ,con piedras unidas con mortero de cal y techos de carpintería cubiertos de tejas  en barro cocido. Los enduidos pintados adornaban las paredes internas de las casas ,mientras que los pisos eran hechos de losas de concreto y de ladrillos .De vez en cuando  los pisos de mosaico, los pórticos con columnas y los baños con instalaciones de agua caliente  confirmaban la  marca  romana..Pero este confort no puede disimular una gran rusticidad ,las tales piedras talladas no son  más que un gres, mármol del pobre y sería una pena  reconocer un plan ortogonal en el urbanismo local, todo está edificado por simples yuxtaposiciones aproximativas, proliferaciones desordenadas o  modificaciones  a la moda de la época. La técnica es romana la arquitectura es gala.

La excavación encontró también  ahora viviendas muy modestas que  tal vez habitaron  los esclavos de los alfareros y  seguramente los  últimos habitantes del lugar. Estas son casa d una sola pieza, con el suelo de tierra  batida con una puerta de un lado ,una estufa del otro y bancos de piedra para  sentarse y trabajar.

No obstante los habitantes de Condatomagus tenían en conjunto un bastante buen nivel de vida, si vamos a juzgar por todo lo que ellos perdieron o  tiraron alrededor  de ellos..Su alimentación cuidada  comprendía sobretodo corderos y ovejas, cabras, cerdos y bovinos, pero también aves y peces, y lo que es más sorprendente ostras y mariscos. Su vino venia en ánforas de Italia en el siglo I A.C., despues de Tarraconaise o Narbonnaise, Al inicio del Imperio el aceite de oliva del sur de España  remplaza la manteca  de cerdo local en la preparación de las comidas. El trigo  de Larzac era molido en cada casa gracias a las pequeñas muelas rotativas de piedra de Agde. Las zonas vecinas les proveían de peces, manzanas, nueces, avellanas, etc. Lana, lino o cáñamo debieron ser  tejidos  sobre los telares  de los cuales  se encontraron las  pesas de arcilla destinadas a tensar los hilos.

CULTOS Y CREENCIAS

Religión y profesión parecen íntimamente ligadas ,como lo muestran ciertas cuentas de los alfareros  fechadas en función del  sacerdote  en ejercicio. Fuertemente religiosos ,los habitantes de Condatomagus   habían  dispuesto numerosos lugares de  culto Dos pequeños santuarios de planta cuadrada  fueron  encontrados en el corazón  de los talleres  en el interior de un recinto sagrado. Otros se encontraron  sobre las alturas vecinas de Peuc dÄndan y de La Granede.Y otro más aún viene de ser descubierto en el barrio Rajol en Millau. Las divinidades galas como las serpientes  con cabeza de carnero o las diosas madres y las clásicas representaciones de Minerva, Mercurio, Venus o Júpiter. Lo mismo, en ciertas casas ,el culto domestico es  atestiguado  bajo la forma  de un  dios Lar romano y de  robles galos en forma de carneros protectores del hogar. Pero los decoradores galos de La Graufesenque no usaban  más que imágenes de dioses romanos para decorar las piezas que fabricaban :ellos eran destinados a la exportación  y la cultura dominante se reflejaba  hasta en  sus decoraciones, mismo si estas últimas eran muchas veces  incomprendidas  por los artistas  poco familiarizados con la mitología greco-latina

¿QUIENES ERAN LOS ALFAREROS?

Un ciudadano romano se reconoce por la forma triple de su nombre: el  nombre, el gentilicio y el sobrenombre. En La Gruafesenque, una quincena de sellos solamente presentan esta estructura, y ocho  de entre ellos ,con el gentilicio Iulius relativo a la exención  imperial de los tiempos de Julio-Claudio, como Iulius Habitus o Iulius Sabinus. Pero no era del todo necesario  exhibir sus títulos completos sobre simples marcas de fabrica. Así encontramos sellos con solamente  la inicial del nombre y el gentilicio (Q.Aemilius)o contrariamente al uso clásico inicial y sobrenombre (S.Albanus,T.Audax) Y se llegó a que un ciudadano  firmase solo  su sobrenombre; es por tanto difícil de distinguir a los alfareros que por su simple estatus de peregrinos no tenían más que  el derecho  a usar     

un sobrenombre. Y estos peregrinos(es decir  los indigentes considerados como libres, pero sin los derechos políticos de los ciudadanos romanos)eran seguramente los más numerosos entre los alfareros de La Graufesenque. Los sobrenombres que tenían  estos indigentes libres eran(marcados por la moda de la época) de origen latino un 70%,galos 20%,griego

s 6%. Se trataba de apodos muy pintorescos: el rojo, el pelado, el risueño, etc. En la parte inferior de la escala social se encontraban los esclavos que se  podían comprar o alquilar según las necesidades. A ellos les estaban reservadas los pesados trabajos de mantenimiento  y cuidado o de transporte, contrariamente  a lo que sucedía en Italia donde eran también los encargados de la  fabricación de las piezas y los moldes.

Los numerosos grafittis  muestran que una parte al menos de los alfareros comprendían, leían o escribían a la vez el latín y el galo. El latín utilizado no era ciertamente muy elaborado; los provincionalismos, las negligencias y las dudas escritas no faltan. Este latín rústico o este lenguaje de taller, pudo asimismo transformarse en una curiosa sabiduría galo-greco-romana. De hecho la lengua mas familiar  era el galo. Era la lengua inicial de las cuentas  más cuidadas, de las inscripciones triviales ,las bromas y  lo sacro. Era también por esa época una lengua difícil  de interpretar.

LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO

Los talleres de La Graufesenque nos dan con profusión de detalles el ejemplo exitoso de un grupo  de artesanos que se eleva a la escala de una gran industria antigua. Todo lleva a  pensar que los alfareros –al menos a partir del 50 o 60 D.C.-estaban reunidos en una suerte de cooperativa de producción. Algunos pequeños artesanos especializados  solamente en una sola fase del trabajo estaban ligados entre ellos por contratos de cooperación temporaria. Otros grandes emprendimientos como los de Masclus o de Germanus podían asumir toda la cadena de fabricación desde la arcilla  en bruto hasta las piezas cocidas. Pero cualquiera que fuese la importancia del taller las tareas eran idénticas para productos idénticamente fabricados. De este modo no solamente todas las producciones de La Graufesenque,en una misma  estación ,podían  ser uniformemente comercializadas, sino que también los intercambios de servicios  o las asociaciones temporarias entre alfareros  eran facilitadas. La estandarización de las técnicas industrializó la producción y rentabilizó la comercialización mientras que la estructura artesanal de ciertos talleres y el carácter efímero de las asociaciones de alfareros  se adaptó con flexibilidad a las fluctuaciones  de los mercados y las estaciones; satisfacer más rápido algún cliente importante, o para cargar más cómodamente un horno  que se debe prender, llevo a estos alfareros a asociarse entre ellos ,o a alquilar  de refuerzo los servicios de grupos de esclavos. Ellos mencionaban  entonces el detalle  de sus tareas y de sus aportes respectivos sobre platos grabados a la punta seca antes de la cocción. Estas memorias indicaban para cada horneada la fecha de carga del horno, los nombres de los alfareros  así como los modelos, las dimensiones, y la

 cantidád de piezas apiladas en el horno y las defectuosas. El ritmo estacionario del trabajo era el sig.: de abril a octubre se torneaba, se moldeaba, se secaban y se cocían las piezas; de noviembre a marzo  talaban y transportaban la madera ,se preparaba la arcilla, y puede ser también que se confeccionasen los sellos y los moldes. Se nota también una evolución en los ritmos de producción :para desmoldar correctamente  una pieza decorada ,se necesitaban 24 horas de secado a la sombra  en un molde limpio

y seco, y era el tiempo que debía  ser dedicado a esta operación hasta mediados del siglo I D.C..De este modo la arcilla blanda de  la pieza moldeada se contraía y endurecía lentamente, conservando con fidelidad los detalles decorativos  del molde. Pero a partir de los 60 y mas aun de los 80 D.C.se constata que  si los moldes tienen todavía  las  decoraciones estampadas, las piezas que salen presentan las decoraciones empastadas, alteradas, apenas siluetas. La aceleración de los ritmos de producción es la causa evidente de  estas fallas, los alfareros no se tomaban  más los tiempos necesarios  para secar los moldes entre dos modelajes .La calidad finalizó por ser sacrificada a la cantidad ..

Estas exigencias  de calidad habían sido muy extremas por largo tiempo. Por defectos aparentemente mínimos pilas enteras de piezas eran desechadas. Cerca de diez mil piezas de descarte han sido encontradas al día de hoy en una fosa datada del año 55 al 60D.C.Una primer selección las había descartado de la venta. Alrededor de mil están aun intactas y presentan solo un barnís un poco blando, un borde un poco hundido o un grano de cal que produjo un reventón en la pasta. A veces las piezas defectuosas eran rotas por un controlador con la ayuda de un pequeño pico puntiagudo para que no pudiesen ser vendidas  en ningún caso. Es gracias a este rigor que la producción exportada podía ser uniforme, todos las piezas de una misma estación ,brillando con el mismo brillo, eran vendidas a los mismos precios. El cuidado constante de la rentabilidad excluía de las grandes series todas las formas panzudas  que tenían mucho volumen en los hornos o los transportes  y todas las formas con asas frágiles  que un accidente podía volver fácilmente invendibles. Estas exigencias de selección y de rentabilidad  nunca fueron tan fuertes como a mediados del I D.C, es decir al momento en el cual los talleres de La Graufesenque exportaban  la mayoría de las piezas  hasta las mas remotas provincias del  Imperio. Estas exigencias  se comenzaron a relajar hacia el año 70 D.C. y mas aún al comienzo del siglo II D.C., época  en la que las cerámicas rutenses se vendían  cada vez menos  fuera del sur de las Galias. ¿Cuál fue la causa? ¿Cuál fue el efecto? Aquel que indica el sentido común

la relación es directa entre la calidad del producto y su grado de comercialización.

Pero quien coordinaba  la producción? Quien  asumía los riesgos técnicos y financieros de cocinar tantas piezas en un solo horno? Quien imponía a los alfareros esas normas tan estrictas? Eran esos capataces o controladores cuyos muchos graffitis implican su presencia? O bien los patrones eran los revendedores, grandes comerciantes de  cerámicas cuyo resultados comerciales deben haber sido muy lucrativos-por consiguiente más importantes-que las laboriosas operaciones de producción de los alfareros mismos?

DATOS COMPLEMENTARIOS

La cerámica  “terra sigillata” de La Gruafesenque era cocida a  1050% al abrigo de las llamas y de los gases de combustión, Las chimeneas atravesaban el horno desde abajo hacia arriba y las piezas apiladas entre esas chimeneas eran cocidas en atmosfera oxidante.

Los hornos podían medir hasta7m de lado, con una cámara de 50 a 100m3.En una sola horneada se cocinaban entre l0.000 y 40.000 piezas. Se descubrieron cerca de los hornos enormes depósitos de piezas.. Los accidentes de cocción eran numerosos. Las piezas demasiado cocidas se deformaban o se pegaban unas con otras Piezas cerámicas de La Graufesenque se encontraron por todo el imperio romano y en Sudan y aún más allá de sus fronteras en la India.

                                                                        

   

 

 

 

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